¿Eres un consumidor consciente?

DATA: 06/06/2018

Publicado por: Novonor

El primer paso para consumir de manera consciente es informarse sobre el tema, incorporando la reflexión, planificación e iniciativa en tu día a día.

Esta semana en que se celebra el día mundial del medioambiente, te sugerimos que dediques algunos minutos para entender cómo puedes convertirte en un consumidor más consciente y, por qué no, ¡un multiplicador de conocimiento y ejemplo entre tus familiares y amigos!

Para profundizar en este tema, conversamos con Helio Mattar, director presidente del Instituto Akatu, una ONG que es referencia en el tema de la concientización y movilización de la sociedad para el consumo consciente.

Lee a continuación:

¿Cómo se relaciona el consumo con el concepto de ciudad sostenible?

Pese a que la percepción general es que la decisión de consumo es individual, en verdad el consumo es una práctica social en la medida en que depende de un conjunto de posibilidades se ofrecen, o no, por el ambiente donde se da el consumo. De esa manera, el consumo depende de la oferta de productos y servicios por las empresas, que impone límites en la elección del consumidor. A la vez, el consumo depende de decisiones de gobierno, ya sea en la forma de la infraestructura que limita o expande las posibilidades de que el producto o servicio llegue al consumidor o en la forma de gravar productos. En ese caso, cuando el gravamen incide sobre los productos menos sostenibles, el precio del producto aumentará y ello orientará el consumo en la dirección de los más sostenibles.

Como ejemplo de la dependencia del consumidor en relación a la acción empresarial, aunque el consumidor sea más consciente y prefiera los embalajes elaboradas con plástico de fuente renovable, ello solo fue posible cuando Braskem ofreció esta materia prima en el mercado.

Desde el punto de vista gubernamental, por ejemplo, es esencial que se ofrezca a los ciudadanos una infraestructura vial de ciclovías seguras para que  los individuos puedan optar por el uso de la bicicleta para la movilidad urbana.

De esa manera, en el caso de una ciudad más sostenible, deben estar accesibles a los consumidores varias posibilidades de consumo consciente, ya sea en la compra, en el uso o el descarte de productos o de servicios.

¿Las ciudades estimulan el consumo?

El consumo, principalmente cuando es exagerado, es provocado por la publicidad que lo incentiva y por el reconocimiento que los grupos sociales otorgan a sus miembros de acuerdo a lo que consumen y cómo consumen.

En la medida que las ciudades permiten una exposición permanente de los bienes de consumo, pueden provocar un impulso adicional al deseo de consumo. Naturalmente, no se trata de un estímulo de la ciudad en sí misma, sino por las posibilidades que las ciudades brindan en razón de que son densamente pobladas.

Por otro lado, las ciudades también pueden estimular la sostenibilidad, uniendo a sus habitantes gracias a la proximidad entre ellos.

En la misma medida que la densidad y la proximidad de las personas en una ciudad pueden provocar un consumo más insostenible también pueden provocar un consumo más consciente y sostenible. Ello se verifica claramente si hay una decisión por parte del gobierno municipal de crear las condiciones, influyendo sobre el ordenamiento, accesibilidad, precio y publicidad en relación a los productos y servicios, para que induzcan las elecciones de consumo en una dirección más sostenible.

¿Cuándo el consumo se torna insostenible?

En verdad, hoy el consumo ya es insostenible. Casi un 20% de la población mundial es responsable de un 80% del consumo total, lo que hace que exista una gran parcela de la humanidad que no accede a un consumo que permita una vida digna o incluso que consuma lo mínimo necesario para vivir, sin posibilidades de crear perspectivas de progreso material.

Ello en sí mismo es insostenible, dado que esa enorme desigualdad en el consumo refleja un acceso muy distinto a oportunidades y la convivencia humana.

Por otro lado, incluso con esta concentración del consumo en manos de una parcela tan pequeña de la población, los recursos naturales ya se están explotando en una proporción 70% mayor de lo que el planeta logra regenerar.

De ahí los problemas de calentamiento global, provenientes de la incapacidad del planeta de absorber todo el dióxido de carbono que el funcionamiento de la agricultura, de la industria y del transporte emiten; los problemas de calidad del agua, provenientes de la retirada de agua del subsuelo a índices mayores de los que esa agua se regenera y de la contaminación de las aguas en varios puntos del planeta; los problemas de casi un 35% del suelo agrícola que se deterioró por su utilización en condiciones inadecuadas; y los problemas de absorción de residuos de la producción y del consumo, que han traído desde problemas de acumulación de basura en los mares como también en regiones que se convirtieron en recipientes de varios residuos, como los electrónicos.

El consumo actual, pese a que está concentrado en manos de un quinto de la humanidad, ya no es sostenible ni frente al modelo de consumo ni al modelo de producción.

¿Cómo aprender a consumir de forma responsable?

Cuando se piensa en consumo más responsable, existe un presupuesto de que el consumo es irresponsable. Nosotros, en Akatu, preferimos afirmar que el consumo es inconsciente y no irresponsable, con la convicción de que los consumidores, cuando se informan sobre el impacto del consumo y la posibilidad de utilizarlo como “voto”, pueden elegir los mejores impactos posibles sobre la sociedad y el medioambiente, cambiando su forma de consumir y gradualmente definiendo características más sostenibles para la sociedad en la que quieren vivir, con prosperidad económica, mayor justicia social y más respeto ambiental.

Eso quiere decir un consumo diferente y no un consumo menor. En verdad, lo que importa es el bienestar generado por el consumo en la vida de los consumidores y no el consumo en sí mismo.

Como ejemplo, comprar productos durables y no los desechables, arreglando, actualizando, reformando los productos hasta que no se pueden utilizar más, es una manera de respeto a los recursos naturales. De esta manera, los impactos del retiro y del procesamiento de esos recursos naturales se diluirán durante un largo período de tiempo en lugar de concentrarse en un período corto.

Lo contrario de ese comportamiento se ve claramente en el cambio de teléfonos celulares. Ya sea por la presión de las operadoras, ya sea por la obsolescencia forzada por los fabricantes (nuevo diseño, nuevas funcionalidades incluso no necesarias, imposibilidad de arreglar), los consumidores cambian los celulares en un tiempo mucho más corto que el que su vida útil permitiría.

Es necesario crear nuevas salidas como el uso compartido de productos, por ejemplo. ¿Cada uno de nosotros en nuestros hogares precisaremos tener un conjunto completo de herramientas de uso doméstico? ¿O se podría tener centros comunitarios (en los edificios o asociaciones barriales) donde estén disponibles conjuntos de herramientas para el uso común?

¿Cómo se aprende a consumir de forma diferente? Desde la perspectiva de Akatu, eso debe empezar en la escuela y en el hogar, donde se crean los valores que pautan a un niño o a un joven en su vida futura como adulto. El conocimiento y el ejemplo son fundamentales para que el valor que se forme sea el de respeto a los recursos naturales y a la sociedad.

¿Qué podemos adoptar como hábitos de consumo consciente en el día a día?

El consumo puede ser más consciente en la compra, en el uso y en el descarte de productos o servicios. A efectos de orientar al consumidor, Akatu desarrolló seis preguntas simples que, cuando se responden con una preocupación de sostenibilidad, generan un consumo más consciente.

 

En general, ¿cómo observa la evolución del tema del consumo responsable en Brasil y en el mundo? ¿El consumidor es más consciente?

No hay duda que el consumidor se torna poco a poco más sensible a los temas ambientales y sociales, tanto en Brasil como en el resto del mundo.

Curiosamente, todas las encuestas que se realizaron en diversos países revelan que los brasileños son más sensibles a los temas ambientales y sociales, aunque esa sensibilidad está presente en todos los países encuestados.

Sin embargo, las empresas muchas veces dudan de ese hecho porque esperan que una acción especifica o un pequeño conjunto de acciones de sostenibilidad debería ser suficiente para aumentar las ventas a corto plazo y hacer que sus marcas sean percibidas como sostenibles. No es así.

Una buena manera de comprender el proceso es el que se describe en el Global Corporate Social Responsibility Study, realizado por Cone Communications and Ebiquity, en 2015, donde se advierte la manera como el consumidor global está visualizando la responsabilidad social de las empresas, reflejando claramente esa sensibilidad ambiental y social:

“Los consumidores actuales con más exigentes que nunca en relación al tema de la Responsabilidad Social Corporativa (RSC). Comprendiendo cada vez más sobre los impactos que traen las corporaciones, los consumidores están prontos para influir a los esfuerzos de Responsabilidad Social Corporativa. Con esa mayor sofisticación aumenta también la presión sobre las empresas para que utilicen sus diferenciales de sostenibilidad como una ventaja competitiva. Como la mayoría de los consumidores globalmente cree que la RSC es un requisito básico y que ya forma parte del día a día de las empresas, muchos solo atenderán a casos extremos: por lo positivo, empresas que van más allá del ‘business as usual’ o, por lo negativo, empresas que tienen manchada su reputación por escándalos o denuncias. De esa manera, innovar siempre en los aspectos social y ambiental es indispensable para construir y mantener una buena reputación entre los consumidores”.

Ese mismo estudio informa sobre los consumidores brasileños:

“Los consumidores brasileños lideran el ranking de participación en los esfuerzos de RSC de las empresas y demuestran una pasión personal por incorporar cuestiones socioambientales en sus vidas. En ese contexto, puede ser más difícil para las empresas destacarse positivamente ante este grupo. Según los datos relevados en la encuesta, las empresas necesitan primero colaborar con sus consumidores para entender la terminología especifica y después ir más allá de las expectativas de sus clientes”.

De esa manera, para los consumidores de todo el mundo, es esencial lo que las empresas están haciendo para mejorar sus impactos sociales y ambientales. El tema es qué expectativa pueden tener las empresas en cuanto a los resultados de la comunicación de esas acciones para que el consumidor consciente pueda valorarlas y preferir los productos de empresas más socialmente responsables.

El estudio Cone indica que se precisa hacer algo extraordinario y comunicar con claridad, como fue el caso de Patagonia, empresa de vestimenta en Estados Unidos, que anunció una campera en “black friday” diciendo: “no compre esta campera” e incitando al consumidor a preguntarse si realmente precisaba una campera nueva, si no podría arreglar la que ya tenía, o si no podría comprar una usada antes de decidir por comprar una nueva. Eso hizo que Patagonia fuera conocida prácticamente en todo el mundo, por haberse alejado del “business as usual”. Sin embargo, pese a la dificultad de hacer algo extraordinario, el camino para las empresas que están haciendo su tarea en sostenibilidad es actuar con consistencia y persistencia en el largo plazo en sus acciones de sostenibilidad.

Por otro lado, en los aspectos del consumo complementarios al comprar, que son usar o descartar, los consumidores demuestran en sus acciones cotidianas que están adoptando nuevos hábitos y nuevos comportamientos. Estudios de Akatu demuestran que, pese a que el ahorro todavía es un factor importante en las decisiones de uso (más del 70% de los consumidores ahorran recursos como el agua y la energía eléctrica), alrededor del 45% busca planificar sus compras de ropas y alimentos y alrededor del 30% separan sus residuos para reciclaje y hablan con amigos y familiares sobre las empresas y productos que prefieren. Un escenario ciertamente animador respecto a la sostenibilidad.

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